En esta sección se expondrán todos los fics ganadores de los concursos que se realizen en los foros.Por ahora se ha hecho y finalizado un solo concurso de Fan Fictions.Fue realizado en verano y el título era “Concurso de Short Fics”.La temática era House MD.Tras una votación mediante una encuesta,ganó el fic de Leticia(Lentejoncita).
Foro: House Fiction Factory
Título del Fic: Mar
Temática: House MD
Autora: Lentejoncita
Mar
Después de dar muchas vueltas con la moto, he llegado aquí. Está anocheciendo y
el sol tropieza con el mar diluyendo sus colores y formando un
atardecer majestuoso, es lo poco natural que hay a unos kilómetros de
Nueva Yersey.
Me siento en unas rocas, dejando mi pierna
dolorida extendida sobre la rugosa y fría superficie, e inmediatamente
busco mi botecito naranja, prevengo antes de que me duela más. Hacia
años que no sentía esta paz, el mar es tan bravo y feroz que golpea con
fuerza las rocas adyacentes erosionándolas hasta su destrucción.
Aquí
me siento en familia, comprendido por un mar que son su fuerza alcanza
todo lo que hay a su alrededor, en ocasiones, destruyéndolo. Hay gente
que teme al mar por su ferocidad durante las tormentas y por sus olas
que golpean insistentemente, pero quién encuentra su belleza, ve que
toda esa furia es su forma de protegerse de extraños que quieren robar
parte de él, hacerle daño, ensuciarlo con sus usos comunes y destruir
lo poco de bello que puede quedar en él.
Añoraba este lugar,
donde tantas tardes viví en mi juventud y reí con mis compañeros. Hoy
esa risa está callada y el silencio ocupa su lugar, roto únicamente por
el susurro de la fresca y agradable brisa que revuelve mi ya escaso y
canosos cabello, invadiéndome con su olor a sal y a mar. No encontré
jamás sitio más hermoso para pensar, todos mis sentidos se agudizan y
me siento embriagado por la fuerza y, al mismo tiempo, la paz que
desprende el rugir del mar.
Trato de no pensar en el pasado y
huyo de mis propios pensamientos que me encarcelan, pero no puedo
evitar evocar recuerdos anteriores a que el infarto terminara con el
hombre vital que era. Como también acabó con Stacy, y lo más cerca que
he estado del amor, ella lo fue sin duda, sería injusto negarlo, y lo
volvió a ser, pero está tan lejano en el tiempo que a penas puedo
recordar el buen sabor de ese agridulce sentimiento, tan sólo quedó la
amargura entre los dos, y perdí el dulce sabor de nuestros besos.
Desde
mi alta posición, sentado en esta roca puedo ver a un niño con su padre
jugando y, no puedo evitar, que mi vista se pierda en esa imagen de
ambos riendo y en esas miradas brillantes de sus ojos. Sé que tarde o
temprano se decepcionaran mutuamente, el niño dejará de idealizar a su
padre y el padre odiará las decisiones de su hijo, que creerá erróneas,
pero siempre les quedará este momento que yo estoy presenciando. Yo no
recuerdo nada bueno de él.
Su azul se pierde en el mío y
siento como yo me pierdo en él. Busco respuestas que sé que no puede
resolver nadie por mí, tan sólo yo si escucho, si pienso… pero pensar
me duele tanto como a él destruir su propio marco, y por eso él se
retira tras el golpe y yo siento que es la hora de huir, escapar de mi
mismo una vez más. Huir de todo lo que pueda pensar o sentir, lo que
siento hacia mí, lo que espero o deseo, si realmente ella entra en mis
planes, por que sé que es la causa de esta visita y de mis dudas pero
no sé si estoy dispuesto a volver a perder por ganar uno de esos breves
momentos de felicidad.
Subo a mi moto y tomo la última
bocanada de aire fresco, el olor sal penetra en mi cuerpo y me recuerda
que ese mar, a veces, se calma y cuando eso ocurre deja a las rocas un
breve descanso y permite a los extraños que busquen dentro de él. Tal
vez algún día vuelva con ella para que se pierda en los mismos sitios
que me perdí yo y tal vez, perderme yo con ella. Pero por ahora, tan
sólo volveré a mi realidad donde trataré de olvidar lo que hoy le he
contado al mar.
Autora: Lilyan_MD
Vuestro Ángel de la Guarda
Mira por la ventana sin rumbo fijo. Los copos de nieve caen cada vez más rápido. Se acercan las vacaciones de Navidad.
Todavía siente esa sensación extraña, una especie de ahogo. Dicen que el tiempo lo cura todo. No es cierto. La incertidumbre que siente Allison Cameron jamás desaparecerá
Pasa su mirada por el salón. Un árbol de navidad con adornos y bolas, con luces… calcetines colgados en la chimenea… gorros de Papá Noel, panderetas….
Ha sido un día duro en el hospital, no sabe cuantas horas ha estado sin dormir. Ahora era de noche. Se dirige hacia la habitación de su hijo. Un pequeño rubio travieso y con ojos azules está durmiendo plácidamente en su cama. No puede evitar sonreír y acariciarle con ternura.
Unas lágrimas aparecen en su delicada cara. Rememora todo lo ocurrido años atrás. Una opresión en el pecho sube por su garganta. Necesita gritar, desahogarse. Se dirige al baño y cierra. Llora como nunca. Su hijo le recuerda a él.
Él no merecía algo así. No merecía morir de aquella forma.
Cuando él le dijo que la amaba, se sintió la mujer más feliz de todo el mundo. Después de cuatro años, ocurrió lo que nadie se esperaba. Gregory House se había vuelto a enamorar y de su subordinada.
Sale despacio del baño. Si no hubiera sido por su hijo, se hubiera quitado la vida. House era la persona que más amaba en su vida. Solo hacía dos años que había fallecido a causa de un disparo del marido de una paciente.
Retira una lágrima que resbala por sus mejillas y vuelve a mirar por la ventana. Fija su mirada en una estrella, que brilla cada vez con más intensidad.
Recuerda el primer beso en el laboratorio. Fue algo tan especial y único, como si tocara el cielo con los dedos. Nunca se había sentido tan amada.
Siente que algo roza su mano derecha. Se gira pero no ve nada. Ahora nota una respiración entrecortada en su nuca, asustada se gira. El corazón le palpita con fuerza. Mira otra vez la estrella, pero ya no brilla con tanta intensidad.
Como un imán se acerca al árbol de navidad y coge la carta de su hijo Alan. El niño la había dejado hoy. Todavía no la había leído. Tiene por fuera un dibujo de Papá Noel, bastante bien dibujado para un niño de cinco años.
Saca el contenido de la carta con sumo cuidado, como si memorizara los pasos que está haciendo. Aún con lágrimas en los ojos empieza a leer la carta de Alan.
Qerido papa Noel:
Este año me portado mu bien, e sido mu bueno y amable. Te pido que les regales a tio James y a tita Lisa y a Mikel muxos regalos poqe an salvao a muxa gente.
A Chase y a Foreman una novia…
A mamá que vueva a sonreír, no me guta na verle triste…
Pa mí solo pido una cosa, que papa este bien en el cielo y qe sea bueno y qe nos cuide muxo.
Gacias y hasta el año qe viene.
Alan House Cameron.
“No te dijo Alan que no la leyeras´´
A Cameron se le cae la carta de las manos. Debe ser un sueño, él no ha podido pronunciar esas palabras. Ante ella un hombre con bastón y con ojos azules la miran sonriente. Intinstivamente cierra los ojos y se los frota. Tenía que ser una alucinación.
Lentamente vuelve a abrir los ojos y le observa. La inmunóloga está paralizada. El hombre se acerca a ella y se detiene a escasos centrímetros.
“Dile a Alan que siempre os cuidaré. Seré vuestro ángel de la guarda.´´
“¿Eres real o es fruto de mi imaginación?´´ dijo en un susurro Cameron.
House sonríe complacido, alarga su mano y le acaricia la mejilla retirando una lágrima. “Tan real como la vida misma, Allison.´´
Cameron se abalanza sobre él y le abraza como nunca. Necesita sentirse cerca de él, al menos un instante. Le dolía el alma no verle todos los días. Besa su cuello, sus mejillas, su boca…
“No lo puedo soportar, Greg. Te echo de menos.´´
“Y yo. Pero no te derrumbes, sigue adelante. Ya lo hiciste una vez, hazlo por Alan. Hazlo por mí. No lo olvides, siempre te amaré.´´
“No te vayas, por favor´´- suplica Cameron mirándole a los ojos.
Esos ojos azules que la conquistaron. Aquellos ojos que expresaban tanto con una sola mirada. Un azul intenso que te hacía perderte.
“Nunca me iré, siempre estaré con vosotros, cuidando de Alan y de ti.´´
“Greg, ¿te sigue doliendo la pierna?´´-preguntó con un tono de preocupación.
El nefrólogo cierra los ojos, y sonríe. En ese momento unas lágrimas inundan su rostro.“Ningún dolor físico se puede comparar con el de no tocaros y hablaros.´´
Cameron despierta agitada. Se había dormido en el sofá con la carta entre sus manos. Se incorpora. “¿Ha sido un sueño?´´ preguntó en voz alta. “Era tan real´´.
Introduce la carta dentro del sobre y se da cuenta de que hay algo dentro. Mete la mano con cuidado y saca una pastilla muy conocida, vicodina.
“Esto no estaba antes.´´- dijo contenta Cameron. A fin de cuentas no había sido un sueño y ese recuerdo permanecería siempre en su memoria. Ahora podría seguir adelante, tenía a Gregory House para cuidarla. Siempre estaría con ella y ese era el mejor regalo de Navidad.
_FIN_

